Un país carente de talento es un país sin futuro

No es el primero que se está planteando hacer las maletas ni tampoco será el último. He visto como en 2011 y lo que llevamos de 2012 han aumentado de forma preocupante los jóvenes que piden traducciones juradas de sus títulos universitarios porque han decidido marcharse. Aquí no ven un futuro mínimanente atractivo para sus vidas. Ya lo decía también un amigo y excelente traductor, que en menos de 140 caracteres exponía la situación actual.

La ausencia de perspectivas laborables es abrumadora, aunque me temo que aún más preocupante es el problema de mentalidad que sufre el país. El esfuerzo y la honestidad no figuran entre las cualidades más valoradas, hemos sido campeones en pulirnos el dinero cuando la situación era favorable, sin pensar en el mañana, con la prepotencia de creer que los tiempos de bonanza no tendrían fin. Gastar el dinero sin pensar en invertir para el futuro es una de las enfermedades graves que puede padecer una sociedad. Y peor aún es el ejemplo que han dado los políticos con el despilfarro del dinero público. Duele en el alma ver las barbaridades que han llegado a cometer y cómo ahora lo estamos pagando con unos recortes salvajes que especialmente en el ámbito de la sanidad y la educación son pan para hoy y hambre para mañana.

Nos encontramos con varias generaciones de jóvenes con una formación sobresaliente, con inquietudes, con unas ganas enormes de hacer cosas y, lo que es más difícil de encontrar, con talento, que ya no quieren quedarse aquí. No les seduce permanecer en un lugar donde no solamente el mercado laboral está totalmente parado sino donde no encuentran una mentalidad acorde con sus aspiraciones. Antes los que se veían obligados a emigrar eran casi exclusivamente los investigadores. Ahora son profesionales de todos los sectores.

Si ellos son el futuro y deciden marcharse, ¿qué quedará? Sé que hay gente que lo está dando todo por salir adelante, con nuevos proyectos, con entusiasmo, con ganas de cambio, pero se trata de que nos estamos quedando sin parte de las generaciones que tendrán que liderar el mañana. No me gusta transmitir esta sensación de pesimismo pero me resulta inevitable, más teniendo en cuenta que se trata de un problema al que se tendrían que aportar soluciones y en el que poco veo que se esté haciendo.

Sea cual sea la decisión de cada uno, suerte a todos, a los que os vais y a los seguiréis aquí, porque el camino no es fácil para nadie. Que no nos falten ilusión y ganas porque las vamos a seguir necesitando.

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Fotografía de Kristian Bjornard

Aprender y avanzar

Hace unos meses publiqué mi última entrada en el blog. Decidí dejar de escribir, después de haberle puesto mucho entusiasmo, porque los proyectos que había iniciado y otros en los que había decidido implicarme más no me permitían dedicarle el tiempo necesario.

Pero ahora vuelvo, aunque sea solamente para dedicar esta pequeña entrada a cuatro personas muy especiales que han pasado de ser compañeros a socios, para luego convertirse también en amigos, con los que me apasiona poder compartir proyecto y, de forma muy especial, conversación. Cada uno es una pieza clave para recorrer el camino que estamos haciendo juntos e ir llegando a las diferentes etapas que nos vamos marcando. Cada cual con sus cualidades y sus defectos, compartimos a diario inquietudes, visiones, ideas, dudas, descubrimientos. Profesionalmente, es una de las experiencias más enriquecedoras que he vivido.

AsierMartinePilar Ricard, el orden no importa, son este equipo sensacional con el que tengo la enorme suerte de poder charlar, debatir, aprender y avanzar.

Au revoir!

Hace poco más de un año inicié este blog con el objetivo de compartir las experiencias vividas en el día a día de mi trabajo como traductora. Pretendía ser también un lugar donde compartir información interesante para profesionales del gremio que no estuviera directamente relacionada con la profesión, pero sí con el hecho de trabajar por cuenta propia, con independencia de la etiqueta que se asigne cada uno: freelance, microempresa, emprendedor, etc.

Al tiempo que empezaba a publicar los primeros artículos e iba ampliando el listado de de posibles temas, llegó la propuesta de formar parte de la Junta Directiva de APTIC, que acepté con una gran ilusión. Poco después, unas charlas distendidas con Martine FernándezPilar del Rey y RicardSierra sobre cómo organizábamos nuestra actividad nos convirtieron en socios y creadores de 4Visions manager. Llegó también el momento de dar un paso adelante y crear Sigma Traducciones, así como de aportar mi granito de arena a la Asociación de Padres y Madres del colegio de mis hijos. Y, por si fuera poco, con todo este trajín el cuerpo empezó a pedirme a gritos que recuperara el hábito de hacer deporte.

Los meses que han transcurrido desde la primera publicación han sido realmente exigentes en todos los aspectos, una exigencia compensada por la gratificación de ver cómo cada proyecto va avanzando. Pero con el bloc no es así. La falta de tiempo para escribir con tranquilidad y el que siga abierto sin contenido nuevo no deja de angustiarme. Así que he decidido “cerrarlo” —no sé si será un cierre temporal o definitivo, el tiempo lo dirá— con este mensaje de despedida en el que quiero daros las gracias a todos los que me habéis leído, habéis comentado las publicaciones y me habéis animado a seguir adelante.

Si con el tiempo me animo a seguir, os aviso :-).

¡Gracias a todos!

Las bases para una buena relación

El haber trabajado siempre por mi cuenta, primero exclusivamente como traductora y, más adelante, también gestionando proyectos, me ha permitido vivir situaciones de todo tipo en la relación profesional que se establece entre el colaborador y el responsable del proyecto –ya sea una empresa u otro freelance. Estas experiencias me han servido de lección para establecer unos principios que, a mi modo de ver, permiten crear un equipo de trabajo que esté rodeado de un ambiente lo más respetuoso y profesional posible.

¿Cuáles son estos principios?

Respetar los horarios

Hay quien empieza la jornada a las seis de la mañana y hay quien a las diez enciende el ordenador. Los hay que dejan de teclear antes de las cinco de la tarde y otros que apuran hasta casi la hora de cenar. Indiscutiblemente, cada uno tiene su horario, pero es importante entender cuál es la franja más habitual y evitar las llamadas a horas intempestivas y fuera de los días laborables, salvo en casos de extrema urgencia. Puede parecer una obviedad, pero no es tan inusual como debería.

Limitar las urgencias

A pesar de la famosa frase «lo necesito para ayer», muchos encargos que se plantean como urgencias en realidad no lo son. Con frecuencia, ante teóricas situaciones urgentes se logra ampliar considerablemente el plazo de entrega, lo que demuestra que la prisa era relativa, sin hablar de cuando se plantea el cobro de un recargo.

Las urgencias deben reservarse para casos excepcionales, e intentar que el ritmo de trabajo no sea siempre frenético. Porque trabajar constantemente de forma acelerada no es bueno ni para la calidad del trabajo ni para el propio profesional.

Recompensar los esfuerzos

Con esto me refiero al trabajo en días festivos, fines de semana, noches o en los casos en que hay que asumir un volumen de trabajo diario superior al normal. En mi opinión supone un esfuerzo adicional que debe compensarse aplicando una tarifa más elevada.

Confirmar la recepción y agradecer el trabajo realizado

No cuesta nada y es realmente gratificante. Un simple «Muchas gracias, hemos recibido correctamente el documento» es una buena muestra de consideración.

Honestidad

Todo profesional conoce perfectamente sus limitaciones y sabe qué encargos están fuera de su competencia. Por muy tentador que pueda resultar un proyecto desde el punto de vista económico, si no nos vemos absolutamente capacitados para llevarlo a cabo es mejor ser sinceros y esperar una mejor ocasión. Una explicación clara del porqué consideramos que no podremos ofrecer un servicio de calidad para ese caso concreto será una demostración de gran profesionalidad.

E incluso si nos damos cuenta de ello una vez hemos aceptado el encargo, la capacidad de reacción siempre será mayor en una etapa inicial. Y resultará más fácil asignar el trabajo a otra persona que intentar enmendar un trabajo mal hecho y recuperar la confianza de un cliente que no haya quedado satisfecho.

Entregas puntuales… y pagos puntuales en plazos razonables

Cuando se acuerda una fecha y hora para la entrega de un trabajo, lo último que un colaborador debe hacer es comunicar un rato antes que tiene que retrasarla o, simplemente, entregarla más tarde sin siquiera avisar. Siempre pueden surgir imprevistos, puede haber situaciones que impidan cumplir con el plazo acordado, pero deben ser casos sumamente excepcionales.

La puntualidad forma parte de la profesionalidad de un traductor. Y si es necesario retrasar la entrega o, por algún motivo, no se puede seguir con el trabajo, situación a la que Martine Fernández dedicó un artículo muy interesante en su blog (Cómo gestionar una crisis), se debe avisar lo antes posible para que el margen de reacción sea mayor.

Y de la misma forma que se espera que el colaborador sea puntual, a él también le gusta la puntualidad en el pago. Aquí, de nuevo, pueden producirse excepciones, pero la norma debe ser la puntualidad y un plazo razonable.

Saber decir que no… y aceptar un no

La ley de Murphy existe, y cuando se está hasta arriba de trabajo es cuando más propuestas de proyectos se reciben. Aquí, nuevamente, si no se puede garantizar un trabajo al nivel habitual, es mejor rechazar la propuesta, por más que nos pese.

Igualmente, cuanto más se necesita a uno de los colaboradores de confianza, de menos tiempo dispone. Mejor, pues, recurrir a otro profesional.

Notificar los periodos de vacaciones y activar la respuesta automática

Si nos vamos a tomar unas vacaciones, sea cuál sea la época del año, incluso en agosto, no está de más avisar de los días que no estaremos disponibles para ayudar en la planificación de posibles proyectos. Tampoco está de más activar la respuesta automática del correo electrónico por si alguien nos contacta.

Implicación y respeto mutuo

Ambas partes tienen que implicarse en la misma medida, respetarse y ser conscientes de la importancia que tiene cada una, siempre y cuando actúen con ética y profesionalidad. Una y otra son imprescindibles para ofrecer un servicio impecable al cliente. Deben considerarse piezas clave entre sí y sentirse un equipo que rema en la misma dirección.

Llega el momento de hacer balance

Ahora que ya falta muy poquito para terminar el año, es el momento de repasar cómo ha transcurrido y si hemos logrado los objetivos que nos habíamos marcado. Ha sido un año complicado por la crisis, pero es importante aprender a sacar provecho de las épocas difíciles en las que hay poco trabajo. Hablo de aprender porque seguramente para muchos profesionales ha sido la primera vez que nos hemos tenido que enfrentar a una situación como la que estamos viviendo.

Afrontar con optimismo estas situaciones no es fácil, pero cuando se consigue, los resultados pueden llegar a ser espectaculares. Tener más tiempo nos permite poder analizar con tranquilidad nuestra situación actual y reflexionar sobre hacia dónde queremos ir. Podemos aprovecharlo para leer los libros y artículos que se nos habían ido acumulando, hacer los cursos para los que nunca encontrábamos un momento, compartir más tiempo con compañeros de profesión y, así, abrir las puertas a nuevos conocimientos, nuevos puntos de vista, nuevas ideas y nuevos proyectos.

El 2011 empieza con dos grandes proyectos en marcha que requerirán mucho esfuerzo para lograr que se materialicen y que son el resultado de gran parte de este año que termina. Ante tales perspectivas, los ánimos y las energías se multiplican. Está claro que la mejor receta ante las épocas de crisis es aprovechar el momento para intentar ir más lejos.

Antes de terminar, quiero aprovechar para agradeceros a todos, tanto a los que os conozco personalmente como a los que nos «vemos» por las redes, el apoyo y los ánimos que me habéis dado para seguir con este blog. Que paséis unas felices fiestas y espero que durante el 2011 vuestros proyectos e ilusiones se hagan realidad.

Prepárate con tiempo para la Navidad

Estamos a mediados de noviembre, queda poco más de un mes para las fiestas navideñas y a principios de diciembre nos espera el magnífico puente de la Purísima (a los que vivimos en España, claro). A la práctica quedan cuatro semanas para que empiece la Navidad. Si queremos ser previsores y ahorrarnos prisas de última hora, tenemos que empezar a planificar muchas cosas.

Las felicitaciones

¿A quién mandaremos una felicitación? Prepara una lista con todas aquellas personas a quien deseas enviársela: clientes, clientes potenciales, colaboradores… Si la tienes de otros años, actualízala. Si la creas por primera vez, guárdala para recuperarla al año siguiente.

Sopesa bien las ventajas y los inconvenientes de las felicitaciones electrónicas y las postales y decídete por una de las dos. Los que prefieran la electrónica dispondrán de más margen de tiempo, pero es menos personalizada y hay que ir con cuidado cuando se envía a varias personas al mismo tiempo. Si decides mandarlas por correo postal, empieza a mirar dónde comprarlas (en tiendas de toda la vida o en Internet) o también puedes encargarlas a un diseñador, aunque quizá ya sea un poco tarde. Comprueba que tengas suficientes tarjetas de visita —nunca está de más ponerlas dentro de la postal— y reserva un día para prepararlas. Es un trabajo más lento de lo que puede parecer.

Hay que tener en cuenta, si finalmente nos decidimos por las postales de toda la vida (me refiero al formato, no al diseño), que correos se colapsa por Navidad, al menos en España. Cada año, por estas fechas, hay unas colas infinitas en todas las oficinas y las cartas pueden tardar una semana en llegar.

Los regalos

Un regalo no significa mandar una enorme cesta de Navidad. No destila modernidad y seguramente no se ajustará a nuestro presupuesto. Se trata de tener un detalle con las personas que han confiado en nuestro trabajo y con las que nos han ayudado a llevarlo a cabo. Si crees que es una buena idea, tómate una tarde libre para darte una vuelta por tu ciudad. No tengas prisa, seguro que darás con algo original.

Las visitas

Quizá sea el momento de hacer un poco de balance con los clientes: saber de primera mano cómo valoran la relación establecida, la comunicación, la calidad del servicio que les prestamos… Ir a verles es una magnífica ocasión para intercambiar impresiones y un buen momento para llevarles en persona la felicitación y un detalle, si así lo hemos decidido. Si están lejos y nos es imposible desplazarnos, siempre podemos llamarles para felicitarles personalmente las fiestas.

El comunicado de ausencia

¿Aprovecharás estos días para hacer unas pequeñas vacaciones y cargar las pilas para un nuevo año lleno de retos y nuevos proyectos? Bien hecho, todos lo necesitamos, pero avisa con tiempo a los clientes para que puedan organizarse ante tu ausencia.

Cuando te rechacen un presupuesto, ponte a trabajar

Recibimos una llamada o un correo electrónico de un posible cliente que nos pide un presupuesto. Analizamos la documentación que se tiene que traducir y elaboramos un documento claro y conciso con todos los datos. Lo convertimos a pdf y lo mandamos.

A partir de ahí, podemos tener una actitud pasiva y esperar la posible respuesta o ser proactivos para mostrar nuestro interés, cada uno decide, pero indudablemente es mejor actuar antes que esperar sentados. Si somos activos llamaremos al posible cliente y le comunicaremos que hemos mandado el presupuesto. En la mayoría de los casos agradecerá nuestra llamada porque le evitaremos que tenga que estar pendiente de la bandeja de entrada. Y ya que le tenemos al teléfono, aprovecharemos y nos ofreceremos para resolverle las dudas que le puedan surgir cuando lo lea.

Tras unos días, que variarán en función de la urgencia del encargo, nos pondremos de nuevo en contacto con él para saber si, en efecto, ha recibido correctamente el presupuesto, para aclararle alguna duda que pueda tener y conocer si ha tomado una decisión. Puede que en ese mismo momento nos confirme el encargo o, en el peor de los casos, que ha aceptado otro presupuesto. En el primer caso, nos pondremos manos a la obra. En el segundo, nos quedará aún trabajo por delante: cada vez que nos rechazan un presupuesto hay un motivo y nuestro objetivo es descubrirlo. Lograr esta información nos permitirá seguir actuando en la misma dirección o nos llevará a introducir cambios que nos permitirán mejorar.

¿Por qué nuestro presupuesto no ha sido aceptado?

Cuando un encargo no se materializa por una cuestión de precio, ahí no podremos hacer nada, siempre y cuando hayamos valorado el trabajo a conciencia. Ese es nuestro precio, ya saldrán nuevas oportunidades.

También puede darse que otro traductor haya ofrecido un plazo de entrega más ajustado. De nuevo, es importante evaluar bien el trabajo, y debemos proponer un plazo realista. No es aconsejable comprometernos a entregar traducciones en plazos demasiado justos cuando sabemos que necesitaremos más tiempo y arriesgarnos, así, a ofrecer un servicio de menor calidad. Otra vez será.

Pero también pueden darse otras situaciones. ¿No conseguimos el encargo porque alguien respondió antes que nosotros? Tendremos que analizar, pues, en qué momento recibimos la petición y cuánto tiempo tardamos en mandar el presupuesto. Si recibimos la solicitud dentro de nuestro horario de trabajo habrá que valorar si el tiempo de respuesta fue razonable. Por el contrario, si ya habíamos terminado también podremos sospesar si nos interesa estar pendientes del correo y del teléfono fuera de nuestro horario. Lo importante, en este punto, es ser consecuentes: si decidimos no responder a los correos o no atender las llamadas en cuanto damos por terminada la jornada, luego no debemos lamentarnos de oportunidades perdidas. Sería un contrasentido.

Otra posibilidad es que el cliente haya recibido un presupuesto que le haya generado más confianza que el nuestro. De ser así, deberemos someter a examen el documento que presentamos y pensar bien qué modificaciones podemos introducir para que el posible cliente se decida por nosotros. Elabora un nuevo documento y dáselo a otras personas para que te den su opinión. Verás como hay cosas que se pueden mejorar, tanto de la presentación y la estructuración de la información como del contenido.

¿Cómo podemos saber por qué motivo nuestro presupuesto no ha sido aceptado?

En cuanto hayamos evaluado los motivos que pueden llevar a un posible cliente a rechazar un presupuesto, podemos redactar un breve cuestionario con la información que queremos obtener y cuyas preguntas variarán en función de cómo tengamos organizada nuestra actividad. Por ejemplo, si un traductor tiene por norma mandar de forma inmediata el presupuesto tras recibir la solicitud, no le servirá de nada preguntarle al cliente si no ha formalizado el encargo porque otro ha respondido antes. Todo dependerá de cada uno y de su propia forma de trabajar.

Una vez preparado el cuestionario, cuando se confirme el primer rechazo podremos mandarlo por correo electrónico o bien formularlo por teléfono. Como siempre, la opción del teléfono es mejor porque tendremos más posibilidades de lograr la información que buscamos. De no ser posible, siempre podemos recurrir al correo electrónico, pero es fundamental que haya pocas preguntas y que se puedan responder fácilmente, así que lo mejor seguramente será incluirlas en el texto del mensaje para que se puedan responder directamente dentro del correo de respuesta.

Apunte final

Indudablemente, no será fácil que nos contesten siempre y debemos plantearnos si recurrir sistemáticamente a estos breves cuestionarios o solamente en determinados casos. Además, es muy probable que los beneficios de todo ello se perciban de forma diferente en función de la visión que tenga cada uno de su propia actividad profesional y de su forma de desarrollarla. Desde mi punto de vista, mediante esta información podemos reafirmar si estamos en la dirección correcta o plantearnos cambios que nos permitirán mejorar.